Vivir sin gluten, una forma de mejorar nuestra calidad de vida

Icono sin gluten
En los últimos tiempos, las palabras gluten y celiaco se han venido convirtiendo en términos cada vez más comunes. ¿Pero realmente sabemos lo que significa gluten y cuáles son sus efectos en nuestro organismo? ¿Sabemos por qué el número de personas afectadas por la celiaquía se incrementa sin parar?

Comencemos por el gluten. El gluten es una proteína compuesta por la gliadina y la glutenina. Específicamente, la gliadina es elástica lo cual hace que al preparar masa con las harinas que la contienen, éstas sean más esponjosas, moldeables y menos duras que las masas de harinas que no contienen gluten. Ésta interesante propiedad ha conllevado a que la industria alimentaria emplee el gluten como aditivo para dar viscosidad, espesor o volumen a una gran cantidad de productos alimenticios. Por tanto, evitar el consumo de gluten no se reduce sólo a obviar productos que lo contengan de manera natural, por ejemplo el trigo (pan, pasta,etc.), lo cual ya es complicado, sino que significa eliminar muchos alimentos industriales.

La celiaquía es un desorden autoinmune, una intolerancia o alergia permanente a la gliadina y otras prolaminas asociadas que se encuentran en algunos cereales, y que se caracteriza por presentarse como un “Síndrome de mal absorción intestinal”. Esta intolerancia es de carácter permanente y la ingestión de estas proteínas produce en individuos genéticamente predispuestos una lesión intestinal característica.

El intestino es un órgano que actúa como “barrera” entre el mundo exterior, que en este caso sería la comida y nuestro organismo. Éste nos defiende contra bacterias, microorganismos y otros agentes perjudiciales para la salud, por tanto, su correcto estado juega un rol primordial para mantener nuestro bienestar.

Durante el proceso de digestión de las proteínas del gluten, se produce una activación del sistema inmunológico a nivel intestinal que desencadena en una atrofia de las vellosidades de las paredes del intestino delgado [1][2][3].

Es importante señalar que recientes estudios realizados por la Escuela de Medicina para la enfermedad celíaca de la Universidad de Maryland, USA, demuestran que no necesariamente nacemos celiacos. Esto significa que la celiaquía se puede prevenir, ya que es una enfermedad que se desarrolla debido a factores externos o ambientales [4].



Pero el gluten no sólo produce celiaquía, en [2] y [5] los autores apuntan al gluten como responsable de trastornos psicológicos como depresiones, fatiga crónica, trastornos psiquiátricos, poliartritis reumatoide, diabetes insulinodependiente, entre otras graves dolencias. Todas estas enfermedades tienen en común una alteración del correcto funcionamiento intestinal causando una deficiencia en la absorción de nutrientes, además de las reacciones inmunitarias que provoca.
La celiaquía se puede presentarse hasta con 300 síntomas. Además, según el centro de estudios sobre la celiaquía de la universidad de Chicago, podemos padecer ésta enfermedad autoinmune y no presentar ninguna de los síntomas asociados a ella [1]. Los síntomas más comunes son:

- Dolor abdominal.
- Diarrea crónica/ estreñimiento.
- Vómitos.
- Alteraciones hepáticas y de los conductos biliares.
- Pérdida de peso.
- Anemia.
- Fatiga crónica.
- Corta estatura cuando se ha desarrollado la enfermedad durante la infancia.
- Dolor articular.
- Retraso en la pubertad.
- Dermatitis.
- Decoloración de los dientes y pérdida de esmalte.
- Infertilidad.
- Osteopenia, osteoporosis.
- Desordenes psiquiátricos como ansiedad o depresión.
- Entumecimiento en piernas.
- Neuropatías periféricas.
- Llagas en la boca
- Mal olor de heces.

El hecho de no tener síntomas o que estos no sean notorios no quiere decir que el gluten no provoque los mismos efectos sobre la pared intestinal en todas las personas que lo consumen. El efecto es acumulativo y la diferencia entre las persona intolerantes o alérgicas al gluten y las que no lo son, es la intensidad de los síntomas y el momento en el que aparecen los mismos. Podría ocurrir que una persona que consume gluten durante toda su vida no presente ninguno de los síntomas resultantes del consumo del gluten, pero esta ausencia de síntomas no quiere decir que las vellosidades de la pared intestinal no estén siendo afectadas.

El error podría ser pensar que consumir una pequeña cantidad no nos hará daño, pero una pequeña cantidad ya puede provocar un trastorno intestinal con todas las consecuencias que esto conlleva [2]. Los nuevos estudios apuntan a que incluso el organismo de un individuo que no padece ninguna enfermedad o síntomas de los anteriormente mencionados puede no estar a salvo de los efectos negativos que conlleva el consumo de gluten [6]. Por ello, la recomendación es la prevención, que consiste en el no consumo del gluten [2][5].

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Referencias:

[1] The University of Chicago Celiac Disease Center “Jump Start Your Gluten-Free Diet! Living with Celiac/Coeliac Disease & Gluten Intolerance” Gluten Free Passport, 2013.
[2] Kaplan M. “Alimentación sin gluten y sin lácteos” Obelisco, 2007.
[3] http://med.unne.edu.ar/revista/revista113/celiaca.HTM [visitada 15/10/2013].
[4] http://urgente24.com/areax/2012/12/celiacos-y-transgenicos-un-negocio-de-la-industria-de-alimentos/) [visitada 15/10/2013].
[5] Seignalet J.“La alimentación, la tercera medicina” Integral, 2012.
[6] http://celiac.org/celiac-disease/non-celiac-gluten-sensitivity/ [visitada 15/10/2013].

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