La certificación ecológica, sellos y su significado

Certificaciones ecologicas
En general se define como “alimentos ecológicos”, también llamados orgánicos, biológicos o simplemente bio, a aquellos que se obtienen sin la utilización de productos químicos, respetando el medio ambiente e idealmente de forma holística.

¿Cómo podemos reconocer un producto ecológico?
Cuando decidimos adquirir productos ecológicos por primera vez, nos preguntamos cómo podemos saber que el producto que hemos decidido comprar es un producto ecológico.

La solución que se ha encontrado para garantizar la procedencia ecológica de los productos es la utilización de los llamados sellos de acreditación ecológica. En cada producto podemos encontrar uno o varios sellos. Los sellos son logotipos que certifican según normas establecidas por comunidades, países o regiones. Normalmente las certificaciones cuentan con: el nombre de la certificación, el código de la autoridad que la da y la leyenda “Agricultura Ecológica”.

En términos prácticos y para aclarar la posible confusión debido a la variedad de sellos existentes, cuando compramos un producto ecológico español siempre lo reconoceremos porque tiene un sello de su consejo Regulador, especificando la comunidad de la que procede. 
Sólo cuando el productor y el fabricante de subproductos cumplen con las disposiciones del “Reglamento Ecológico Europeo” y además cumplen con los controles de inspección sobre el estado ecológico de los productos, éstos pueden ser marcados y vendidos con el sello orgánico de la Unión Europea (UE).

El cumplimiento de los requerimientos para todos los productos ecológicos en la UE es supervisado a través de centros de referencia para la certificación por cada Estado. Es decir que el sello orgánico indica los productos que cumplen al menos con los requisitos de la UE en cuanto a la regulación ecológica. Adicionalmente, existen sellos de certificación de carácter privado, los cuales tienen unos requisitos más estrictos. Así, por ejemplo los productos, que son marcados con un sello orgánico privado deben proceder 100% de la agricultura orgánica y en la producción animal al menos el 50% de los alimentos para el ganado deben provenir del mismo establecimiento de producción. Todos los aspectos técnicos relacionados con el manejo del producto, deben ser igualmente de carácter orgánico.

Toda la producción ecológica está regulada mediante normativas. En la UE el reglamento básico se actualizó en el año 2007, después se actualizaron los reglamentos de aplicación. En Europa, la legislación sobre clasificación de alimentos que cumplen con la normativa ecológica incluye y protege los términos “eco”, “ecológico”, “org”, “orgánico”, “bio” y “biológico”. Para garantizar el cumplimiento de la estricta normativa europea en materia de producción ecológica agraria y ganadera, existen diferentes entidades de certificación autorizadas e independientes que realizan controles adicionales. Estos análisis y controles se realizan periódicamente a lo largo del año, garantizando al consumidor que está comprando productos libres de cualquier componente químico y pesticidas y proporcionando un sello o aval de calidad biológica.
Estos avales ofrecen garantías de transparencia frente al consumidor, calidad y cumplimiento de normas establecidas para la producción ecológica (en Europa, en el Reglamento Europeo 834/2007).
También aseguran el uso restringido de plaguicidas químicos, la ausencia de organismos genéticamente modificados y un uso responsable de los recursos naturales.
La legislación que regula la producción ecológica en Europa es el Reglamento C.E.E. 2092/91. 
Esta norma abarca la producción, la transformación y la comercialización de los productos ecológicos.

En España el órgano que tiene las competencias es el CRAE, Comisión Reguladora de Agricultura Ecológica, adscrita al MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación). Su función es asesorar, ser foro de encuentro del sector entre consumidores, la administración central y las Comunidades Autónomas.
Las competencias en cuanto al control del mercado han sido transferidas a las Comunidades Autónomas. Cada Comunidad Autónoma tiene su Consejo o Comité Regulador, que depende de su Consejería o Departamento de Agricultura. Es decir, las Comunidades Autónomas tienen las competencias de control directo y último sobre la producción y certificación ecológicas. El Consejo Regulador de cada comunidad es el que somete a inspecciones a las empresas y toma las muestras de cada fase del producto. Finalmente es el que otorga un sello de producto ecológico, en caso de cumplirse todos los requisitos, que es la única garantía oficial de que el producto procede de una finca o industria sometida a los controles e inspecciones dictados por la Comunidad Europea.



La certificación ecológica no es gratuita. El coste varía en función de si lo solicita un productor vegetal, ganadero o de la industria agroalimentaria. Este esfuerzo económico adicional, sumado a los requisitos que se deben cumplir y los controles que se siguen, aumentan inevitablemente el coste final del producto. 
Desde un punto de vista global, producir productos ecológicos no debería necesariamente incrementar el coste de los mismos ya que se necesitan menos medios. Además se evita la contaminación del agua y la tierra, normalmente se hacen rotaciones de cultivos, garantizando la debida recuperación de las tierras productivas y se utiliza materia orgánica como abono, disminuyendo así el volumen de residuos a manipular. Estas son sólo algunas de las ventajas de la producción ecológica, por tanto los gobiernos deberían facilitar el crecimiento de este tipo de explotaciones haciéndolas más económicas en vez de encareciéndolas. Se podrían implementar políticas que favorezcan a los agricultores que opten por esta forma de producción, favorecer el mercado de las mismas y promover desde el punto de vista educativo la importancia de elección en esta dirección.

Con la compilación de sellos que te presentamos en este post esperamos que te sea más fácil reconocer aquellos productos con certificación ecológica y que dentro de tus posibilidades optes por ellos. En cualquier caso hay muchos productos que, a pesar de no estar certificados, han sido producidos de forma respetuosa con el medio ambiente y que también puedes explorar. 
Con nuestras compras definitivamente expresamos hacía dónde queremos que la economía y las formas de producción avancen. Para concluir nos gustaría que reflexionaras en lo siguiente: ¿no sería más lógico que los productos contaran con sellos para indicarnos las sustancias nocivas que contienen? ¿Por qué existen sellos de certificación ecológica y no existen sellos de advertencia sobre las sustancias químicas que se añaden a nuestras productos alimenticios?

Fuentes:     Conasi/Blog       Biolandia/Blog      Menuda vida



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