Isla Urbana: recolectando el agua de lluvia

Cosechando agua
Isla Urbana es el primer proyecto de gestión de agua que visitamos. Lo hacemos de la mano de Hiram, que nos muestra las instalaciones construidas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Isla Urbana empezó en 2009 desde un grupo de estudiantes de diferentes disciplinas que tenían el objetivo de poner instalaciones de captación de agua en casas de bajos ingresos y dónde se sufre escasez de agua. La iniciativa impulsada por Enrique Lomnitz y realizada por un interdisciplinar equipo quiere ser una revolución para la sostenibilidad de la ciudad de México.



Lluvia para todos

En la capital mexicana hay dos grandes problemas referentes al agua. El primero, se sufre de escasez; el segundo, llueve demasiado y hay problemas por inundaciones. ¿Por qué no captar el agua de lluvia?

Bajo el nombre de Isla Urbana nació la organización que, gracias a fondos privados y donaciones públicas, empezó a construir sistemas de captación de agua en comunidades de bajos recursos. A lo largo del tiempo, la dependencia del exterior para financiar sus proyectos llevó al equipo a crear una segunda empresa, Solución pluvial.

Isla urbana, es la parte involucrada en suministrar sistemas a las “comunidades invisibles” y más desfavorecidas y solución pluvial, suministra de forma privada los sistemas a casas de la capital mexicana, que quieren formar parte de la ventaja de recoger el agua que cae en sus tejados. Una parte de los beneficios de la empresa privada se destinan a la organización sin ánimo de lucro, Isla Urbana.



México es el segundo país con mayor consumo de agua embotellada del mundo. Tres compañías con nombres muy alentadores, Bonafont, Epura y Ciel, son las encargadas de proporcionar la mayor parte del agua embotellada a la ciudad de México. Detrás de estos nombres se encuentran otros que, a nivel mundial, nos sonarán más; Danone, Pepsico y Coca-cola, respectivamente.

El agua, igual que en muchos otros sitios del mundo, es un bien caro de obtener en el DF, pero el Gobierno Mexicano subsidia la mayor parte del coste, un 80%. Las grandes multinacionales encargadas de proporcionar el agua enbotellada, la compran a un precio económico para purificarla y venderla a “precio de oro”.

La ciudad de México está sentada sobre un gran acuífero que proporciona el 70% del recurso hidrológico, la otra parte viene del sistema de Cutzamala, por lo que se tiene que bombear el agua unos 200 kilómetros, con el respectivo consumo de energía que esto supone. En los últimos 100 años, la ciudad de México se ha hundido más de 10 metros debido a la explotación del agua del acuífero. Además, “este es la fuente de alimentos para los ríos de los que comunidades indígenas se abastecen” nos comenta Hiram.

Isla Urbana, propone una solución que, si bien no es una panacea para todo el abastecimiento de agua, es una gran ayuda para las familias y el acuífero que los alimenta a lo largo de los años. Consumiendo agua de lluvia, no hay tanto consumo del acuífero y este tiene más tiempo para recargarse. Además, las familias son menos dependientes del suministro de agua exterior y ahorran agua.

¿Y por qué la gente no bebe agua del grifo? En el año 1985 hubo una contaminación de la red hidrológica y desde entonces, aunque ha mejorado, la calidad del agua no es recomendable. Si bien se han hecho progresos y actualmente hay zonas de la capital mexicana donde la calidad es apta para la ingesta, muchas campañas por parte de las grandes compañías han influido en las costumbres de los habitantes del DF.

A demás de lo expuesto, beber agua embotellada tiene otros impactos en la salud de las personas y el medio ambiente. Las botellas que cubren nuestra agua están hechas de plástico PET. Este tipo de plástico es reciclable pero no biodegradable. Así mismo, dentro de las clasificaciones de PET, cuatro de las siete pueden desprender productos químicos nocivos para la salud humana. También cabe destacar que “para hacer 30 botellas de PET se requieren tres litros de petróleo“.

Nos despedimos de Hiram cuando la lluvia empieza a sacar la cabeza en la zona universitária de la UNAM. En unas semanas esta lluvia será recolectada en el techo del edificio de Ciencias para pasar a un depósito que proporcionará agua a los alumnos después de ser potabilizada. Más adelante, se instalarán más fuentes cerca del carril bici que pasa junto al edificio. Este proyecto pretende demostrar la viabilidad de la recolección de un recurso “renovable”, escrito entre comillas porque si bien entra dentro de la definición, los impactos sobre el agua pueden hacer de ésta un recurso muy limitado.

Para saber más podéis ir a su canal en youtube  donde hay numeroros vídeos explicativos. Os recomendamos su web , dónde podréis ver todas las actividades que realizan.

Fuente de información Buscant Llavors
blog comments powered by Disqus

Lista de correos

¿Quieres recibir nuestras ofertas y noticias?

Suscríbete a nuestra lista de correos

Suscríbete al blog

Feed icon 28x28 Rss

© 2013 - 2020 Ifeel maps. Tu guía saludable.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar tu navegación, adaptarse a tus preferencias y realizar labores analíticas. Al continuar navegando aceptas nuestra Política de Cookies.