La pobreza en el mundo es un problema global

Dinero
A raíz de la celebración del día mundial de la alimentación (16 de octubre) y el día internacional de la erradicación de la pobreza (17 de octubre) he querido comentarles estos puntos para ver si con datos reales logramos abrir los ojos y aumentar un poco la conciencia acerca de los avances logrados y los retos que aún existen para erradicar la extrema pobreza en un planeta en el que producimos comida para muchos más habitantes que los existentes. Por tanto no es una cuestión de falta de recursos sino de cómo están siendo distribuidos.

Aquí unas cifras importantes a tener en cuenta: el planeta Tierra acoge alrededor de 6.400 millones de personas, de la cual, una sexta parte, es decir 1.020 millones, pasa hambre hoy en día, según informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para este año.

Que más de 1.300 millones de personas vivan aproximadamente con menos de 1 dólar al día nos lo dice todo, eso quiere decir unos 30 dólares al mes, mientras hay quienes ganan 10.000 euros mensuales. La diferencia es abismal, el mundo no está para nada bien repartido, y es necesario hacer algo para cambiarlo. Si no se actúa con contundencia, el objetivo del Milenio de acabar con el hambre en el mundo y con la pobreza extrema, propuesto por la Organización de las Naciones Unidas, está muy lejos de cumplirse.



Cuesta creer que en la actualidad, en este mundo tan tecnológico y globalizado en que vivimos, exista una cifra de pobreza tan elevada. Si remontamos al año 1970 podremos ver que tantas personas morían de hambre como sucede ahora. En 2008, por ejemplo, la FAO cifraba el número de personas que pasaban hambre en el mundo en 963 millones, casi 100 millones más respecto a 2007, esto en vez de disminuir va creciendo.

Según Amnistía Internacional la situación es aún más grave:
- 1.000 millones de personas viven en asentamientos precarios.
- Cada minuto una mujer muere como consecuencia de complicaciones derivadas del embarazo.
- 1.300 millones de personas no tienen acceso a asistencia médica básica.
- 2.500 millones no tienen acceso a servicios sanitarios adecuados.
- 20.000 niños y niñas mueren cada día como consecuencia de ello.

Cuesta mucho creer que esto siga sucediendo, ¿verdad?

Cuando nos referimos a la pobreza no hablamos sólo de la falta de ingresos, sino también de la privación del acceso a los derechos necesarios para poder disfrutar de un nivel de vida adecuado. Esto se expresa en la falta de comida, trabajo, agua potable, vestimenta, educación, salud, tierra y vivienda, así como en el aumento de la desigualdad, la falta de participación, la xenofobia, el racismo, la violencia y la represión en todo el mundo. Todo esto es lo que se acaba traduciendo como pobreza global.

Causas de la pobreza en el mundo

Para poder entender y luchar contra la pobreza en el mundo, debemos saber bien sus orígenes y causas. El colonialismo, la esclavitud, la guerra, las invasiones son algunas, sin embargo, existen diferentes factores que contribuyen a hacer prevalecer en el tiempo una situación de carencia extrema de recursos vitales.

En este sentido, podemos afirmar que la indiferencia de los países del Norte hacia los problemas de los países del Sur es uno de los factores que han provocado la pobreza de algunos territorios. Esta general falta de interés hacia sus preocupaciones contrasta con la desazón que la gente de los países ricos despierta en referencia a las catástrofes humanas y materiales que ocurren en los estados vecinos. Por poner un ejemplo, seguramente no estaríamos hablando de unos índices tan elevados de pobreza en el mundo si el mundo desarrollado hubiera reaccionado con la misma energía que lo hizo cuando se produjeron los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, que acabaron con la vida de 2.752 personas, o con la misma preocupación, implicación y diligencia con que los países desarrollados han ayudado a los países que han sufrido catástrofes naturales, como Tailandia con el tsunami de 2004, o Haití por el terremoto de 2010. Con estos ejemplos podemos ver la capacidad de reacción de ciertos países hacia otros, sin desmerecer catástrofes ni comparar los daños humanos que estas provocan, todos los humanos afectados indiferentemente de la zona que sean oriundos, debieran beneficiarse de una ayuda global y generalizada.

Otro factor claramente determinante como causa de la pobreza en el mundo es el actual modelo comercial que ejercen muchas de las grandes empresas multinacionales, circunstancia que no ayuda al desarrollo de los países pobres, ya que las empresas del primer mundo utilizan los trabajadores y los productores locales como mano de obra barata y como proveedores de materias primas a bajo coste. Esta inversión en los países del sur, que bien podría ser el motor de su desarrollo, se acaba convirtiendo pues en una nueva causa de la pobreza de estos países. Esto es lo que algunos autores como Arghiri Emmanuel o Samir Amin llama como intercambio desigual, relación en la que un país percibe más valor que el que entrega a otro país. Una situación que no se llegará a solucionar hasta que, tal y como apuntan Emmanuel y Amin, no se constituya un valor mundial que convierta las relaciones comerciales en efectivamente equivalentes.

Queda claro pues que las más determinantes causas de la pobreza en el mundo son debidas a las prácticas de los países del norte, que miran sólo por sus propios intereses y enriquecimiento y no ponen interés en conseguir un mundo mucho más justo y sin desigualdades.

La deuda externa y la pobreza

La deuda externa, a grandes rasgos, es la cantidad que debe un país a sus acreedores internacionales como consecuencia de los préstamos que ha recibido.
En concreto, la deuda externa de los países pobres con los acreedores del primer mundo pone aún más obstáculos a la solución de su situación. Y es que en 28 países pobres, la deuda excede el 60% de su Producto Interior Bruto (PIB), según la página web de la campaña ¿Quién debe a quién?  a favor de la condonación de esta deuda.


En este sentido, según datos del Fondo Monetario Internacional, el saldo de esta deuda pasó de 617,8 miles de millones de dólares en 1980 a 3.360 miles de millones en 2007. Una cifra muy importante de dinero, pero que con los intereses se ha convertido en una cantidad inalcanzable para los países más desfavorecidos económicamente.


Otros datos y cifras a tener en cuenta:

Metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)

1. Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1 dólar por día.
2. Lograr pleno empleo y productivo, y garantizar trabajo decente para todos, incluyendo mujeres y jóvenes.
3. Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre.

La situación de hoy

-Actualmente, casi 1000 millones de personas pasan hambre en el mundo. El 70% son mujeres.
-Más 13 millones de niños y niñas mueren cada año por enfermedades e infecciones directamente relacionadas con la falta de alimentos.
-El problema no es la producción de alimentos sino el acceso a ellos.
-A pesar del crecimiento mundial, entre 1990 y 2005 la tasa de pobreza disminuyó del 46% al 27%.
-El crecimiento sostenido en los países en vías de desarrollo, particularmente en Asia, donde 250 millones de personas ya han superado el umbral de la pobreza, mantienen al mundo aún en la senda para alcanzar esta meta.
Sabías que… Entre 1990 y 2005 se redujo en 400 millones el número de personas que viven con menos de 1,25 dólares al día, pasando de 1.800 millones a 1.400 millones.

¿Qué ha funcionado?

-La creación de empleo es fundamental para combatir la pobreza ya que el trabajo es a menudo el mayor activo de de los pobres.
-La reducción de las desigualdades ha probado ser fundamental para acelerar la reducción de la pobreza.
-Un contexto macroeconómico que de facilidades a los pobres y busque por un desarrollo sostenible e inclusivo.
-El apoyo al desarrollo agrícola y rural que ayude a aumentar la producción de alimentos y a reducir la pobreza y el hambre.

La protección social es clave para combatir el hambre. En los últimos años, cerca de 150 millones de personas han superado la pobreza extrema gracias a los programas de protección social.
A través de transferencias de efectivo, bonos, seguros y contribuciones en especie, los programas de protección social aumentan los ingresos de las personas pobres y vulnerables.

Pero, ¿cómo funcionan?

¿Qué sucede cuando se da dinero directamente a las personas que viven en situación de necesidad? ¿Los niños estarán mejor alimentados? ¿Las familias serán más productivas o se harán más dependientes? ¿Crecerán las economías con mayor fuerza? Hoy en día, alrededor del 70% de la población mundial, la mayoría en zonas rurales, no tiene acceso a las medidas de protección social adecuadas. Por esta razón, la FAO ha intensificado sus esfuerzos para ayudar a los gobiernos y a sus asociados a incorporar la protección social en las estrategias y políticas nacionales de desarrollo.

Cinco impactos positivos directamente derivados de las medidas de protección social:

1-La protección social incrementa el ingreso familiar y la seguridad alimentaria: al proporcionar transferencias de ingresos (efectivo) o de consumo (alimentos) permiten a los hogares directamente comprar o recibir alimentos más variados y de mayor calidad.

2-La protección social ayuda a que los niños permanezcan en la escuela: asegurando los ingresos básicos de la familia para que los niños no tengan que trabajar, permitiendo cubrir los gastos de ropa y material escolar y enviar a sus hijos a la escuela.

3-La protección social frena la propagación del VIH/SIDA: ayudar a reducir el riesgo de infección por el VIH con incentivos contra el comportamiento sexual de riesgo en adolescentes. En cuanto a la agricultura, los hogares afectados por el VIH/SIDA reciben mediante los sistemas de bonos ayudas para mejorar el acceso a los insumos agrícolas y la promoción de tecnologías que ahorran mano de obra, con esto dinero que se gasta en fertilizantes y otros insumos se destina al pago de medicamentos.

4-La protección social reduce la brecha de pobreza: permitiendo a las personas desfavorecidas protegerse y proteger sus bienes contra las crisis y los desastres, aumentando el acceso a los servicios públicos e invirtiendo en capital humano, en particular en salud y educación, apoyando la participación de los grupos desfavorecidos en el mercado laboral.

5-La protección social es asequible: algunos programas emblemáticos han demostrado no sólo que el impacto de la protección social en la pobreza puede ser notable, sino también que incluso los programas amplios de protección social a menudo cuestan menos del 0,5% del PIB. Por ejemplo, en los países africanos, con un promedio de 10 USD mensuales por hogar se avanza mucho en el empoderamiento de las familias y, como consecuencia, de toda la comunidad.

Espero que estos datos te hayan sido interesantes y te motiven a ayudar a los más necesitados. Hay varias formas de colaborar, por ejemplo mediante donaciones a entidades de ayuda humanitaria, donaciones económicas directa a los necesitados (mira a tu alrededor), con víveres, ropa o lo que no uses, como voluntario en grupos de ayuda, por nombrar algunos. Pero el cambio más determinante es sin duda el tener una forma de consumo más responsable, anímate a ser el cambio que quieres ver.
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Información extraida de:

http://www.fao.org/zhc/detail-events/es/c/297464/

http://www.mansunides.org/es/observatorio/causas-pobreza-en-mundo

http://www.mansunides.org/es/observatorio/pobreza-en-mundo-un-problema-todos

http://www.mansunides.org/es/observatorio/problema-deuda-externa

http://www.sinexcusas2015.org/objetivos/erradicar-la-pobreza-y-el-hambre
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