La importancia de dar y recibir más afecto

La importancia de dar y recibir m%c3%a1s afecto

Lo más seguro es que hayas visto esos videos virales en las redes sociales donde extraños ofrecen abrazos gratuitos a través de un cartel que sostienen en sus manos o llevan colgado en su pecho. Puede que te hayas preguntado cuál es la razón por la que lo hacen, no a todo el mundo le apetece estar abrazando a personas en la calle y mucho menos si estas son desconocidas.

Este movimiento comenzó en el año 2004 cuando un hombre anónimo en Australia quiso darles a otras personas lo que él mismo había recibido de una extraña en una fiesta: un abrazo inesperado que le hizo sentir mejor a pesar de todos los problemas por los que él se encontraba atravesando en ese momento. La historia de este hombre es admirable y prueba que una iniciativa en realidad puede hacer la diferencia. Si eres demasiado inseguro y esto no te permite hacer las cosas que quieres, aprende cómo perder la timidez.

Gracias al poder del Internet, la popularidad de los abrazos gratis aumentó y en la actualidad se ha convertido en un movimiento a nivel global que ya tiene 14 años funcionando alegrando a personas alrededor del mundo, pero en realidad ¿Por qué ha llegado a ser tan popular?


Son múltiples las razones, empecemos por los receptores de esos abrazos quienes reciben afecto físico. A veces nos encerramos en nosotros mismos, guardamos la fachada del espacio personal y el contacto se va reduciendo cada vez más y más, dejando de lado la necesidad que todos tenemos de afecto y no solo a través de palabras, sino de contacto físico.

Estudios han demostrado que los niños que reciben más abrazos y caricias se desarrollan de manera más saludable que aquellos que no son tan afortunados. Con los pequeños es un poco más sencillo porque la inocencia y ternura que irradian estimulan a sus padres y demás miembros de su familia a protegerlos a través de abrazos, tomándoles la mano y más.

Asimismo, el afecto sale de manera natural de parte de los niños a las personas con quienes consideran que tienen confianza. Por esta razón, no se les puede forzar al contacto físico con otras personas. Si al niño no le sale espontáneamente, es porque no se siente preparado o seguro con el otro. Esto hay que respetarlo, ya que le ayuda a formar su identidad y autonomía en vez de obligarlos a ser sumisos y quedar más indefensos ante posibles abusos sexuales.

Cuando se trata de adultos se tiene una ventaja, porque conocemos los límites de lo que es apropiado o no. Aunque pasamos tanto tiempo regodeándonos en nuestra autosuficiencia y cuidándonos de otros, también es importante estimular el contacto físico. Esto ayuda a demostrar confianza, empatía y transmitir emociones que verbalmente no podemos. A veces un abrazo en el momento correcto significa mucho más que un discurso especialmente preparado para la ocasión.

El afecto físico en las relaciones amistad la fortalece y demuestra el nivel de comodidad que tiene cada uno con el otro, ayudando a que esta relación se mantenga en el tiempo. Con respecto a la pareja, el afecto contribuye a la conexión íntima que no tiene por qué devenir definitivamente en las relaciones sexuales. Sin embargo, sin lo primero, las relaciones sexuales mermarían en calidad y las partes no se sentirían satisfechas, fracturando la relación poco a poco.

El contacto físico se traduce en cariño y aceptación, dos elementos sin los que no podemos desarrollar una salud emocional estable. Necesitamos sentirnos aceptados y amados por aquellas personas que nos importan.

Cuando alguien te abraza genuinamente te sientes aceptado y apreciado, incluso cuando no conozcas al otro. Ahí encontramos la razón por la cual el movimiento “Free Hugs” ha dado resultados tan impresionantes.

Con respecto a aquellos que se han unido como voluntarios también gozan de grandes beneficios. Estas personas sienten que está dando de lo que tienen a los demás desinteresadamente, lo cual supone una satisfacción aun mayor que la de recibir. 

Al abrazar, los voluntarios se deshacen de complejos y perjuicios con respecto a otros y por si fuera poco ayudan a otros a sentirse aceptados sin importar su raza, clase social o algún otro elemento. Les demuestran valía solo por el hecho de existir, lo cual se ha perdido mucho en la sociedad. Según Gananci, el dar sin esperar nada a cambio es uno de los secretos para vivir feliz.

Para dar o recibir afecto no tienes que unirte a ningún movimiento de orden mundial. Basta con acercarte a aquellos que te importan y derribar las barreras del espacio físico, eso sí, siempre y cuando la otra persona esté de acuerdo y se sienta cómoda. Una vez empieces a darlo, lo recibirás como recompensa.

El afecto no tiene que ver con los besos que le damos a las personas al saludarlas. Sino con ese toque reconfortante en los momentos difíciles, de celebración o solo para demostrar aprecio. Cuando lo haces, tus relaciones mejorarán y con ello tu calidad de vida.
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Este Post es una colaboración de Edith Gómez
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13 nov

CURSO DE QUIROMASAJE

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